Sólo nada el nadador, porque nunca nada el suicida.
Sol o nada es su elección en el océano de seres.
O sea, no quiere ser ese que es.

lunes, 28 de septiembre de 2009

En el quirófano


El pasillo se veía iluminado por los rayos que ingresaban por las ventanas y generaban sombras de diferentes graduaciones sobre el piso reluciente por el lavado de la mañana.
Hacia el fondo, en el extremo opuesto, una puerta abierta permitía ver una habitación. Solamente se veían sus paredes blancas, pero cada tanto se observaba el movimiento de personas, cuyas oscuridades se proyectaban sobre las superficies.
De repente, los desplazamientos se aceleraron y la puerta de madera se cerró. Golpes, estruendos, llantos. Sin aviso el silencio se materializó en una mancha roja que comenzó a deslizarse por debajo de la puerta.

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O corredor estava iluminado pelos raios de sol que transpassavam as janelas formando sombras de diferentes formatos sobre o chao reluzente pela limpeza da manha.
No fundo, extremo oposto, uma porta aberta permitia ver um quarto. Somente se viam suas paredes brancas, mas a cada tanto se obsevava o movimento das pessoas, cujas sombras se projetavam sobre as supefícies.
De repente, os deslocamentos tornaram-se mais rápidos e a porta de madeira se fechou. Batidas, estrondos, choros. Sem aviso o silencio materializou-se em uma mancha vermelha que comecou a deslizar por de baixo da porta.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Estilo linear

Quiero recomponer mi imagen que se ha desintegrado a través de millones de miradas ajenas. Siento que mi cuerpo adquiere solidez y se convierte en lo que siempre soñé: un libro abierto que se escribe solo. Puedo ver cómo se mueve mi mano con soltura línea por línea y las historias de los otros se van soldando con tinta negra que impregna la página en blanco.
Ya no me identifico con personajes de otros, cuyas vidas ni siquiera existen. Soy la que construye vidas con la visualización de esos rasgos que percibo al mirar al que tengo enfrente; el mundo está lleno de miserias, las cuales es necesario desempolvar, porque existen criaturas siniestras que nos envuelven y tratan de envenenarnos con sus fracasos, sus inseguridades y su propia basura. En tanto, acá estoy, buscando mi letra perdida en algún rincón del pasado.
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Quero recompor minha imagem que se desintegrou através de milhoes de olhares alheios. Sinto que meu corpo adquire solidez e se converte em que sempre sonhei: um livro aberto que se escreve sozinho. Posso ver como minha mao move-se com agilidade linha por linha e as histórias dos outros se fundem com a tinta negra que impregna a página em branco.
Já nao me identifico com os personagens dos outros, cujas vidas nem sequer existem. Sou a que constrói vidas com as visualizacoes dos tracos que percebo ao olhar o que tenho a frente; o mundo está cheio de misérias, que é necessário limpar, porque existem criaturas sinistrs que nos envolvem e nos envenenam com seus fracassos, suas inseguridades e seus própios lixos. Portanto, estou aqui procurando minha letra perdida em algum canto do passado.

martes, 8 de septiembre de 2009

Imagen de Justine (I)

Era una chica ingenua que pensaba que el mundo era un lugar perfecto, donde la naturaleza se expresaba mediante múltiples creaciones que crecían para desarrollar su esencia y dejar su presencia como una estela de polvo que va impregnando a otros.
Sentía un cosquilleo que la invadía cada vez que el sol tocaba su piel matinal y podía percibir el placer de la luz sobre cada poro. Absorbía la energía con fruición para llenarse de vida, mientras las ráfagas otoñales la envolvían, la circundaban, la penetraban...

Justine (II)

¿Son ellos los que me penetran o soy yo quien los absorbo? ¿Son ellas las que me manosean o soy yo quien las refriega?
Sexualmente doy la impresión de que los sucesos se presentan y se imponen. Sin embargo, soy como una araña que teje sus hilos imperceptibles, de forma tal que la presa no tenga posibilidad de escapar. El otro no solamente me busca, sino también que persiste en esa búsqueda, porque no quiere estar enredado, pero necesita del veneno que le inyecto para seguir obteniendo placer.
Mientras tanto observo los intentos desesperados por penetrar mi piel y llegar hasta mi alma que se mantiene impávida, mientras mi cuerpo se convulsiona ante cada arremetida.

viernes, 14 de agosto de 2009

Las mil caras del gato


Se sienta junto a la ventana para ver los pájaros que pasan volando. Los observa y se agazapa; nunca estuvo cerca de ninguno, pero su instinto le dice lo que tiene que hacer.

Pasa horas durmiendo y lo único que cambia es el lugar o la posición. A la mañana es en la cama, a media mañana está sobre el escritorio al lado de la computadora, a la tarde se acuesta en el banquito y a la noche otra vez en la cama. Cuando hace frío y estoy trabajando, me pide para subir a mi falda, pero no dura mucho porque quiere apoyar su cabeza en mi brazo. Entonces cuando lo muevo para escribir, se enoja, me muerde y vuela.

Durante la mañana, cuando estoy en casa trabajando, de repente escucho un alarido lastimero. Es la señal. Me levanto, lo busco en la habitación, donde lo encuentro acurrucado; me acerco para tocarlo y sale corriendo. Ahí comenzamos con el juego de la pelotita de papel metálico. Se agazapa en la puerta del baño, espera la pelota y la ataja o salta sin agarrarla; entonces la busca, viene corriendo y me la tira cerca para volver a la misma posición anterior.

Si tengo que salir, a medida que me visto voy y vengo de la habitación al comedor, del comedor a la habitación y siempre que me doy vuelta está atrás acompañándome o después de bañarme, me lo encuentro en la puerta esperando a que salga.

Es tierno, es juguetón, es caprichoso, es irascible, es mordedor, es mi pequeña pantera.

miércoles, 12 de agosto de 2009

En ciernes

La música retumba en mi cabeza y mis sentidos giran en torno a un mar de imprecisiones y de locuras fustigadas por una orden que estalla en mis oídos. Aunque cierre los ojos, no hay un centro que me permita mantener el equilibrio de los razonamientos que me invaden en ecuaciones de sensaciones imprecisas. Los algoritmos se suceden en hileras serpenteantes como cadenas de ADN que me estrangulan o presionan sobre mis órbitas para quedar impresas sobre la piel como venas que sobresalen y quieren explotar. La sangre se acumula sobre una hipófisis satura de correcciones, mientras los oídos se contorsionan al ser heridos por el chillido gutural del monstruo de tinta negra.

jueves, 6 de agosto de 2009

Avalancha


La avalancha cae sobre mí,
blanco, blanco me rodea,
la nieve entra por mi boca, mis orejas,
el frío atira mi cuerpo,
mis ojos se blanquean y duelen,
los pensamientos se llenan de blanco,
de nieve y de frío.
Ya nada funciona:
el cuerpo inerte, los sentimientos abotagados.

El pétalo se disuelve en una mancha de sangre.

(La escribí hace muchos años. Encontré la foto y pensé en mi caja de recuerdos poética.)