Sólo nada el nadador, porque nunca nada el suicida.
Sol o nada es su elección en el océano de seres.
O sea, no quiere ser ese que es.

lunes, 28 de septiembre de 2009

En el quirófano


El pasillo se veía iluminado por los rayos que ingresaban por las ventanas y generaban sombras de diferentes graduaciones sobre el piso reluciente por el lavado de la mañana.
Hacia el fondo, en el extremo opuesto, una puerta abierta permitía ver una habitación. Solamente se veían sus paredes blancas, pero cada tanto se observaba el movimiento de personas, cuyas oscuridades se proyectaban sobre las superficies.
De repente, los desplazamientos se aceleraron y la puerta de madera se cerró. Golpes, estruendos, llantos. Sin aviso el silencio se materializó en una mancha roja que comenzó a deslizarse por debajo de la puerta.

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O corredor estava iluminado pelos raios de sol que transpassavam as janelas formando sombras de diferentes formatos sobre o chao reluzente pela limpeza da manha.
No fundo, extremo oposto, uma porta aberta permitia ver um quarto. Somente se viam suas paredes brancas, mas a cada tanto se obsevava o movimento das pessoas, cujas sombras se projetavam sobre as supefícies.
De repente, os deslocamentos tornaram-se mais rápidos e a porta de madeira se fechou. Batidas, estrondos, choros. Sem aviso o silencio materializou-se em uma mancha vermelha que comecou a deslizar por de baixo da porta.

4 comentarios:

Hombre de familia dijo...

Qué tenue es la división entre la luz y tranquilidad y el misterio del ruido exacerbado que está más allá. Tan sólo una puerta, tan sólo unos vidrios..

Anónimo dijo...

cortito pero exelente!!

Anónimo dijo...

betty

Sil dijo...

Me encanto!!!