Sólo nada el nadador, porque nunca nada el suicida.
Sol o nada es su elección en el océano de seres.
O sea, no quiere ser ese que es.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Y fue ella

Sintió el frío que cruzaba su espalda. Sólo tuvo tiempo para girar la cabeza y ver, por un instante, los ojos de su hermana, mientras caía en el piso también helado. No consiguió elaborar un pensamiento, por lo que su pregunta quedó impresa en su mirada fija.
En el puñal no había rastros de sangre ni las baldosas quedaron teñidas de rojo. La sangre quedó en el cuerpo para mantener la vitalidad del interior avasallado y carcomido por la ira ajena.

jueves, 26 de agosto de 2010

Tiempos blancos

Ya no sé dónde se escondió ese estremecimiento que me invadía cada vez que te miraba a los ojos.
Ya no recuerdo cómo recorrer tu cuerpo con los ojos cerrados para ser invadida por ansias febriles.
Ya no existen sentimientos ni sensaciones plenas.
He quedado vacía sobre la cama.
Son olvidos de muchos cuerpos sin nombres, sin rostros, sin pensamientos, sin almas.
Son presencias que estallan en mi cabeza cuando quiero dormir y se escapan por la puerta entreabierta para merodear por calles inciertas o viajar en vagones vacíos de existencia.

sábado, 5 de junio de 2010

Poco a poco


Cada momento es un paso más allá de mí. En pequeñas cosas vuelvo a reintegrarme y a sentir que estoy en mi propio lugar de libertad, donde los otros son ellos que necesito lo más lejos posible.

sábado, 22 de mayo de 2010

Bajo la tierra

Siento frío, Heathchiff. ¿Podrías abrazarme? Necesito tu calor, preciso tu protección. Me encuentro sola bajo la tormenta y la oscuridad no me deja verte.
Anoche soñé que mi cuerpo se hundía en el barro del cementerio y que poco a poco iba perdiendo su consistencia, en tanto mi espíritu te buscaba en los rincones de Cumbres porque eras mi asesino.
Sé que desde que te casaste con Isabella una nube tóxica entró en mis pulmones y empecé a respirar un aire rancio que fue pudriendo mis órganos vitales, pero todavía estoy viva. Mi corazón late con fuerza pensando en vos y un cosquilleo me impele a tocarte. Si estuviera muerta, vos estarías conmigo; tu alma me pertenece, puede separarse de tu cuerpo, pero no de mí.
¿Estás ahí? Puedo escuchar tus bufidos. Ahora cuando la luna se asome, podré contemplar tu rostro. Entonces buscaré tu boca para mordisquear tus labios y para que tu lengua me penetre con frenesí, como antes, como siempre.
Ahí estás. Una lágrima surca la tierra que se secó en tu mejilla. Extiendo mi mano para levantar tu mentón. Sin embargo, mis dedos no encuentran ninguna resistencia, sólo consiguen deslizarse en el aire. ¿Estoy soñando?

martes, 13 de abril de 2010

Medea sentada entre las tumbas

Soy la hiel que recorre el cuerpo de Jasón y que atraviesa sus venas llenas de fluidos agrios y pesarosos.
Soy la venganza que se escurre entre la sangre de los cuchillazos que horadan los cuerpos de mis pequeños.
Soy la furia que se desata ante la traición y me devuelve mi esencia hechicera.
Soy como siempre, la que acapara las miradas y cuyas pociones mitigan dolores o devuelven la dignidad de cada elemento natural.
Medea es mi nombre, y ante él se inclinan reyes, embajadores y dioses. Acá estoy, envuelta con el sudario de mis hijos, sentada junto a ellos, que yacen inertes sobre un suelo extranjero.

sábado, 10 de abril de 2010

¿Con qué derecho?

Siempre supe que mi papá se había suicidado. Incluso cuando era chico mis compañeros del colegio me decían que lo había hecho para librarse de mí, que había preferido la muerte antes que volver a ver mi cara fea otra vez.
En la adolescencia me enteré de que su suicidio había sido producto de un trastorno psiquiátrico y que podía estar latente en mí a través de la herencia.
La evidencia de mi enfermedad la tuve la primera vez que sentí la necesidad de tirarme a las vías ante la llegada del tren. No estaba deprimido ni era especialmente infeliz; sólo estaba esperando en el ánden y mi cuerpo tuvo una reacción instintiva. Era como si la cercanía de la locomotora implicara que debía darle la bienvenida.
Por suerte, mi yo racional tuvo mayor fuerza y mi cerebro hizo que me agarrara férreamente al alambrado que estaba a mis espaldas; de esa forma, los alambres impieron que mi cuerpo se cayera delante del tren.
Así, consciente de la existencia de este suicida dentro de mí, comencé a estar pendiente de sus acciones y a tratar de salvarle la vida cada vez. Fue todo un éxito. Por eso acá estoy con un arma apuntando al interior de mi boca. Ahora me surge una duda: ¿cuál de los dos tiene dominio sobre mi mano derecha?

Gracias por hacerme leer San Manuel Bueno, mártir

viernes, 9 de abril de 2010

Tonight

When I woke up this morning, I couldn't believe that I was there, in this bed. Then I turned my head to the left and my eyes were opened big, big, like the look of the chicken. My man was laying down on his back and a blood stain was appearing on the sheet.
I touched his cold skin and my hand took a red color. Suddenly I realized that I had a knife in another hand. What did happen when we were sleeping? It's truth that I had a nightmare, but it was only a bad dream. How did knife come to my hand? Why did I kill him?
I can't answer these questions while I watch the white wall.