Sólo nada el nadador, porque nunca nada el suicida.
Sol o nada es su elección en el océano de seres.
O sea, no quiere ser ese que es.

sábado, 22 de mayo de 2010

Bajo la tierra

Siento frío, Heathchiff. ¿Podrías abrazarme? Necesito tu calor, preciso tu protección. Me encuentro sola bajo la tormenta y la oscuridad no me deja verte.
Anoche soñé que mi cuerpo se hundía en el barro del cementerio y que poco a poco iba perdiendo su consistencia, en tanto mi espíritu te buscaba en los rincones de Cumbres porque eras mi asesino.
Sé que desde que te casaste con Isabella una nube tóxica entró en mis pulmones y empecé a respirar un aire rancio que fue pudriendo mis órganos vitales, pero todavía estoy viva. Mi corazón late con fuerza pensando en vos y un cosquilleo me impele a tocarte. Si estuviera muerta, vos estarías conmigo; tu alma me pertenece, puede separarse de tu cuerpo, pero no de mí.
¿Estás ahí? Puedo escuchar tus bufidos. Ahora cuando la luna se asome, podré contemplar tu rostro. Entonces buscaré tu boca para mordisquear tus labios y para que tu lengua me penetre con frenesí, como antes, como siempre.
Ahí estás. Una lágrima surca la tierra que se secó en tu mejilla. Extiendo mi mano para levantar tu mentón. Sin embargo, mis dedos no encuentran ninguna resistencia, sólo consiguen deslizarse en el aire. ¿Estoy soñando?

martes, 13 de abril de 2010

Medea sentada entre las tumbas

Soy la hiel que recorre el cuerpo de Jasón y que atraviesa sus venas llenas de fluidos agrios y pesarosos.
Soy la venganza que se escurre entre la sangre de los cuchillazos que horadan los cuerpos de mis pequeños.
Soy la furia que se desata ante la traición y me devuelve mi esencia hechicera.
Soy como siempre, la que acapara las miradas y cuyas pociones mitigan dolores o devuelven la dignidad de cada elemento natural.
Medea es mi nombre, y ante él se inclinan reyes, embajadores y dioses. Acá estoy, envuelta con el sudario de mis hijos, sentada junto a ellos, que yacen inertes sobre un suelo extranjero.

sábado, 10 de abril de 2010

¿Con qué derecho?

Siempre supe que mi papá se había suicidado. Incluso cuando era chico mis compañeros del colegio me decían que lo había hecho para librarse de mí, que había preferido la muerte antes que volver a ver mi cara fea otra vez.
En la adolescencia me enteré de que su suicidio había sido producto de un trastorno psiquiátrico y que podía estar latente en mí a través de la herencia.
La evidencia de mi enfermedad la tuve la primera vez que sentí la necesidad de tirarme a las vías ante la llegada del tren. No estaba deprimido ni era especialmente infeliz; sólo estaba esperando en el ánden y mi cuerpo tuvo una reacción instintiva. Era como si la cercanía de la locomotora implicara que debía darle la bienvenida.
Por suerte, mi yo racional tuvo mayor fuerza y mi cerebro hizo que me agarrara férreamente al alambrado que estaba a mis espaldas; de esa forma, los alambres impieron que mi cuerpo se cayera delante del tren.
Así, consciente de la existencia de este suicida dentro de mí, comencé a estar pendiente de sus acciones y a tratar de salvarle la vida cada vez. Fue todo un éxito. Por eso acá estoy con un arma apuntando al interior de mi boca. Ahora me surge una duda: ¿cuál de los dos tiene dominio sobre mi mano derecha?

Gracias por hacerme leer San Manuel Bueno, mártir

viernes, 9 de abril de 2010

Tonight

When I woke up this morning, I couldn't believe that I was there, in this bed. Then I turned my head to the left and my eyes were opened big, big, like the look of the chicken. My man was laying down on his back and a blood stain was appearing on the sheet.
I touched his cold skin and my hand took a red color. Suddenly I realized that I had a knife in another hand. What did happen when we were sleeping? It's truth that I had a nightmare, but it was only a bad dream. How did knife come to my hand? Why did I kill him?
I can't answer these questions while I watch the white wall.

viernes, 2 de abril de 2010

Detrás de la barricada

Todos los años visito a tu mamá para esta fecha y ella siempre me espera con unos ricos mates y tortas fritas. Al principio la conversación gira en torno a trivialidades, sobre el barrio, el país, la inseguridad o el último chusmerío de la farándula. A medida que se va vaciando la pava, ya cuando los paraguayos empiezan a surgir en el agua, sabemos cuál es el siguiente tema.
Ella comienza a mover la bombilla, como si quisiera arreglar la yerba, no me mira, espera unos segundos y me pregunta: ¿Qué pasó en la barricada?
Otra vez le cuento la misma historia y nos hace bien a los dos; ella comprende que su hijo no murió en vano y yo... agradezco la vida que salvaste en Malvinas.

Entre los olivos

Ya es entrada la noche y estoy en medio del bosque. Siento mis piernas cansadas de caminar, pero sé que si me detengo, no voy a poder volver. También tengo miedo de parar; la oscuridad me envuelve y si dejo de hacer ruido con mis pasos, el silencio me va a traer sonidos amenazantes y engañosos.
Por otro lado, quiero tener mi mente ocupada tratando de distinguir el camino por donde voy. Mis pensamientos deben quedarse en la nada para no sentir la muerte que me sigue. Percibo que mi piel se electriza al contacto con el aire y sé que está ahí. No necesito mirar hacia atrás para ver al ángel oscuro. Todavía quiero andar unos kilómetros más. En cuanto tenga coraje, daré media vuelta para enfrentarla en forma directa.

martes, 23 de marzo de 2010

Mi discurso por el Día de la Memoria

La fecha que hoy conmemoramos surge de una situación histórica que sufrió toda la sociedad argentina.
En la década de 1960 la Argentina se encuentra sumida en el descontento y la inestabilidad política. Aparecen grupos armados tanto de izquierda como de derecha que utilizan el terrorismo como modo de expresión. Esto llega a su apoteosis con el gobierno de Isabel Martínez de Perón, momento en que los partidos opositores buscan a las Fuerzas Armadas para que tomen el poder. Después del derrocamiento del gobierno democrático, asume una Junta Militar que intenta imponer la paz utilizando los mismos métodos que usan los grupos a los cuales quieren sofocar; de esta forma, instauran el Terror de Estado. En el vocabulario común de los argentinos aparecen palabras como desaparecidos, centros clandestinos de detención, hábeas corpus, picana, apropiación de bebés, Ford Falcon verde, entre muchos otros términos.
Ahora bien, ¿qué enseñanza no deja esta fecha tan tenebrosa? El respeto a la vida humana.
Decimos que hoy es el Día de la Memoria. La memoria nos permite traer al presente hechos pasados. ¿Para qué? Para mejorar nuestro presente y nuestro futuro.
Por un lado, podemos analizar los actuales sucesos mundiales de manera analógica con este pasado; por ejemplo, las guerras en Medio Oriente. ¿Es correcto que alguien que obtuvo el premio Nóbel de la Paz esté bombardeando Afganistán, ya que el fin justifica los medios? Esta frase, que condensa el pensamiento de Maquiavelo, también la hicieron suya Mussolini, Hitler, Stalin y Lenin.
Esta eliminación sistemática del otro olvida la individualidad propia de los hombres. Yo sé que existo en la medida en que puedo confrontar mis ideas con las de otra persona que opina diferente a mí. Si todos pensáramos de la misma manera, no sabríamos cuál es nuestro propio pensamiento; seríamos como un cardumen que se mueve como si fuera un solo organismo. Somos copias originales de un ser superior, o de una idea esencial, o de genes hereditarios, o de lo que cada uno considere como el origen del hombre.
Desde hoy y desde nuestro lugar podemos llevar a cabo el respeto a la vida y al otro.
- Cuando manejamos, debemos ser conscientes de que el auto puede ser un arma mortal. Por eso, hay que cumplir las reglamentaciones viales: respetar los semáforos, las franjas blancas, no conducir si se consumieron alcohol o drogas, no usar el celular mientras se maneja… y todas las demás reglas que una persona responsable conoce.
- Como transeúnte, corresponde cumplir otras tantas, como respetar los semáforos, no cruzar por la mitad de la calle, no tirar objetos a los autos.
- Respetar al otro por lo que es. Valorar la integridad física y psíquica: no arrojar elementos contundentes, no humillar, jugar al fútbol sin herir al adversario, no difundir rumores…
Que la memoria nos sirva para mantener presentes los errores pasados y tratar de no cometerlos más, y los éxitos conseguidos para seguir repitiéndolos en el futuro.
También que esta capacidad intelectiva nos permita elaborar un espíritu crítico y, de esta forma, convertirnos en sujetos independientes y dignos de la evolución humana.