Sólo nada el nadador, porque nunca nada el suicida.
Sol o nada es su elección en el océano de seres.
O sea, no quiere ser ese que es.

lunes, 19 de enero de 2009

El veneno en mi interior


Siento el calor que sube por mis piernas y que electrifica mi piel. Es un dolor que se clava en mi entrañas y penetra con ímpetu hasta mi esencia femenina. Se desgarran los tejidos internos y la sangre me impele hacia el exterior. Se extiende mi cuerpo exánime sobre las sábanas sangrientas para respirar bocanadas de aire enrarecido por un fuerte olor dulzón.
Siento el frío que surge en mis manos y se expande sin control. Mi mente se cristaliza y mi cuerpo comienza a manifestar movimientos espasmódicos. Mis pupilas se detienen y se endurecen, ya no ven más que una niebla espesa que se desparrama por el desierto oscuro de mi interior. Alcanzo a oler una fragancia que reaviva mis sentidos.
Ya no hay frío ni calor, sólo un vacío pétreo que se corporiza en una mujer.

lunes, 5 de enero de 2009

Tres Reyes Magos vinieron de Oriente

Estaba acostada en la cama y no podía dormir. Mañana era el día de los Reyes Magos y su mamá le había dicho que este año no iban a poder pasar por la casa de ella. "Mirá, Itzel, en Medio Oriente hay una guerra y vos sabés que ellos son de allá. En medio de las bombas el viaje se les hace demasiado largo y tienen que visitar a todos los chiquitos que están en el hospital o están solos en sus camas porque los papás no están."
Quiso entender las razones que le daba su mamá, pero no podía dormirse pensando que este año sus zapatos iban a estar vacíos cuando se levantara a la mañana. Igual, por las dudas, puso sus sandalias rojas de paseo, junto al plato lleno de pasto y los tachitos con agua para cada camello.
Al tiempo cayó en un dulce sueño. Durmió plácidamente arropada con sus sábanas floreadas. En su ensoñación aparecieron sus Reyes. Estaban parados frente a la ventana. Melchor, con su pelo blanco, sostenía un jarro de oro y le dijo: "Cuidado con lo que deseas, puede hacerse realidad". Ella pensó en los gatitos que siempre veía en la veterinaria.
Gaspar, el rey más joven, se acercó con el incienso y le dio un beso perfumado, mientras al oído le susurraba: "El mundo real es mucho más pequeño que el mundo de la imaginación".
Finalmente, Baltasar, que llevaba en sus negras manos una sustancia rojiza, sentenció: "Uno inventa la verdad exactamente como inventa la mentira". Antes de salir por la ventana, le guiñó un ojo y desapareció.
Al día siguiente, cuando se levantó, fue corriendo a ver sus zapatos que encontró vacíos. Un poco triste se dirigió a la cocina, donde su mamá le estaba preparando el desayuno, y le dijo: "Tenías razón". La mujer, de espaldas, no podía ocultar su pesadumbre.
La mamá le alcanzó la taza de mate cocido y también le dio un paquete de galletitas dulces (de esas galletitas caras que veía en el kiosco de la escuela). Ya con el primer mordisco le llegó el aroma que había sentido con el beso de Gaspar. Al prender la tele apareció el tema de Arjona que escuchaba una y otra vez en su grabador; comenzó a cantar: "Una mentira que te haga feliz vale más que una verdad que te amargue la vida" y recordó una frase que hablaba de la verdad que es mentira o algo así y justo apareció un flash informativo, donde anunciaban que se había producido un alto al fuego. En realidad, ella no se detuvo a escuchar, porque estaba feliz a pesar de no tener regalo en Reyes. Por eso, cuando salió afuera y se encontró con un gatito gris, entendió que ése era su regalo y no había nada mejor que su deseo cumplido.

sábado, 3 de enero de 2009

La araña del rincón interior

Empezó a sentir una picazón en la pierna. Se rascó sin mirar y siguió trabajando. Cuando cómenzó a notar la piel tirante, se preocupó en bajar la vista y observar. En el muslo aparecía un grano que iba agrandando su tamaño y adquiriendo un tono grisáceo. Primero pensó en un grano común; con dos uñas empezó a apretarlo. Al hacerlo se rompió levemente en la punta y expidió un olor nauseabundo, mientras la base, presionada por las uñas, comenzó a desprenderse. Cayó el grano en el suelo y quedó como un capullo en descomposición.
De golpe una pata larga surgió de la envoltura y una araña se abrió camino hacia el exterior.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Te estoy esperando

Él la observaba desde la oscuridad. Podía contemplar el pulsar sangriento de la yugular abierta a causa de su mordida. Disfrutaba de esos últimos instantes de la presa, cuando todavía tenía control sobre su cuerpo para terminar en una convulsión con la mirada centrada en la nada. Siempre intentaba captar ese intervalo etéreo cuando la pupila se convertía en un cristal inexpresivo, mientras sus ojos inyectados aullaban de furia y de placer.
Sin embargo, esta caza había sido diferente y su presa se deslizaba hacia el piso. Casi sin fuerzas intentaba escribir con su propia sangre. No podía leer a la distancia. Se acercó con sigilo. Desde el asfalto surgía la frase: "Que su nombre sea..." Cuando terminó de escribir el nombre, percibió que la mujer inspiraba y, con una aceleración imprevista, giraba sobre su espalda y de un manotazo se quedaba con su ojo en la uña.
Él se agarraba la cara con horror, la mujer desfallecía sobre el charco de sangre y Caleb se retorcía en el vientre materno.

martes, 23 de diciembre de 2008

Feliz Papa Noel para todos


Todos los años pido los mismos deseos generales: paz en el mundo, que la gente tenga trabajo y lo dignifique, que la honestidad invada todos los corazones, junto con mis deseos personales: un trabajo mejor, donde el sueldo sea un reflejo de mi esfuerzo y mi capacidad, y no sólo una variable económica de la situación del país, dedicarme a lo que realmente quiero (y todos saben), mi escritura, y un hombre con quien el amor no sea un juego de estrategias; y otras cosas más.
De repente cuando me senté antes, había escrito algo más banal relacionado con el sexo y me di cuenta de que estaba haciendo lo que hago siempre. Estaba bueno, pero no era exactamente lo que quería decir. Decidí cambiarlo y no me gustó tener que hacerlo. Así surgió mi deseo de este año, simple y categórico:
Quiero descubrirme a mí misma.
Bueno, en realidad, es complejo y laberíntico.
Espero que cada uno elija el suyo y lo convierta en realidad.
FELIZ AÑO Y ÉXITOS
La vida siempre es un paso más allá de la muerte (perdón, tenía que agregar mi toque personal).

domingo, 14 de diciembre de 2008

Caperucita Rota


Esta noche quiero contarles un cuento para que puedan ir a dormir y soñar tranquilos sin escuchar a los murciélagos que intentan entrar por la ventana cada vez que se oculta el sol.
Me imagino que todos se acuerdan del cuento popular de Caperucita y el lobo (no, no, ésa es la versión de la Ciccolina) y todos suponen que tuvo un final feliz. Craso error. ¿Cuántos años tenía Caperucita? ¿Y el final feliz es "...vivió con su familia por siempre feliz"? Ésa es una idea retorcida de felicidad.
Imaginen... luego de una experiencia tan traumática, no podía salir de la casa y quedó en una infancia eterna. Además, después de que el lobo se la metió toda entera, tuvo que ir por años al psicólogo. Y así vivió por décadas: con su familia y sin poder dar un paso sola fuera de su casa. La casa se la habían regalado Hansel y Gretel cuando metieron a la bruja en el horno, así que estiraba la mano y comía chocolate todo el tiempo, mientras miraba La familia Ingalls por televisión.
Ah, la abuela se murió de inanición, porque la única que se ocupaba de ella ya no podía ir. Subsistían con la plata que traía el padre que era leñador, pero la guita desaparecía en manos de los familiares maternos que eran unos vividores, por un lado, y en los obsequios que recibían las amantes de su padre, por el otro. Y ella seguía absorta en el televisor, porque prefería no ver la miseria humana que la rodeaba.
Pero un día dejaron de pasar La familia Ingalls y se pudrió de la boludez ajena. Decidió que era preferible enfrentar al lobo y no tolerar comentarios o actitudes, que si bien no representaban violencia física como el animal salvaje, sí horadaban su espíritu y carcomían cada célula que hubiese podido desarrollarse en su cuerpo.
Miró a su papá que estaba en el sillón durmiendo cual Homero Simpson y pensó: "No necesito de tu plata para ser feliz". Luego dirigió su mirada a la cocina, donde estaba su mamá haciendo la comida y con un vaso en la mano: "No necesito sentirme necesitada para ser feliz". Mientras se dirigía a la puerta se encontró con su hermana mayor y también pensó: "No necesito tu mirada aprobadora para ser feliz". Tomó aire y se sintió liberada.
Todas las personas precisaban que ella fuese así. Por eso debía desprenderse de todos esos condicionamientos y para eso tenía que abrir la puerta y caminar por el sendero del bosque. En el jardín delantero se tropezó con su hermana menor que estaba tirada en el pasto pintando con crayones. No pensó nada; quiso decir algo, pero prefirió asumir su decisión sin hacérsela cargar a nadie.
La primera noche durmió en el bosque arropada por una leve manta. Todo oscuro, ruidos extraños, movimientos desconocidos... la invadió el miedo, pero finalmente pudo dormir un poco a la mañana. Ya más tranquila siguió su caminata y estaba tan bien, tan segura, tan fuerte, que comenzó a cantar... Nunca había cantado así: con espontaneidad, con alegría, con estilo. Escuchó que su voz salía con onda y empezó a bailar; primero sus pies se movieron dando pequeños saltos hacia un lado y hacia el otro; luego fueron dibujando raras coreografías. Algo agarró su hombro y se paralizó.
Cuando la dieron vuelta, se encontró con un lobo feroz que le enseñaba sus dientes... pero tenía los ojos cerrados. En realidad, al abrirlos el lobo se convirtió en un hombre. Escuchaba que sus palabras decían que se había enamorado al escucharla cantar y verla bailar, que no entendía qué hacía con ese show en el bosque donde nadie podía disfrutarlo, que fuera con él a la ciudad, donde podrían vivir juntos y ella podría hipnotizar al mundo entero.
¡ÉSTE ES UN FINAL FELIZ!

lunes, 1 de diciembre de 2008

Sirius, negro y negro

Sé que estás con Felipe jugando a las escondidas. Te debe haber recibido con un zarpazo juguetón. También están Diomedes y Dantón. Arriba del techo están Mario, Chatrán, Micky con toda la pandilla. Son las mascotas del 609. No te sientas solo. Estuvimos ahí cuando cerraste los ojos y ahora al abrirlos estás rodeado por todos ellos. El dolor ya pasó y podés tomar toda el agua que quieras, tenés leche fresca y carne picada. Ahí llega Mariano que dice: "No hay ninguno como Diomedes", pero cuando te conozca, va a decir: "La pucha, sí que es inteligente". Y de repente se va a encontrar tirado en el piso, mientras ustedes le llenan la cara de lenguetazos. Y va a tratar de taparse, pero la risa no lo va a dejar. ¿Viste que también es divertido jugar ahí?