Sólo nada el nadador, porque nunca nada el suicida.
Sol o nada es su elección en el océano de seres.
O sea, no quiere ser ese que es.

lunes, 19 de enero de 2009

El veneno en mi interior


Siento el calor que sube por mis piernas y que electrifica mi piel. Es un dolor que se clava en mi entrañas y penetra con ímpetu hasta mi esencia femenina. Se desgarran los tejidos internos y la sangre me impele hacia el exterior. Se extiende mi cuerpo exánime sobre las sábanas sangrientas para respirar bocanadas de aire enrarecido por un fuerte olor dulzón.
Siento el frío que surge en mis manos y se expande sin control. Mi mente se cristaliza y mi cuerpo comienza a manifestar movimientos espasmódicos. Mis pupilas se detienen y se endurecen, ya no ven más que una niebla espesa que se desparrama por el desierto oscuro de mi interior. Alcanzo a oler una fragancia que reaviva mis sentidos.
Ya no hay frío ni calor, sólo un vacío pétreo que se corporiza en una mujer.

3 comentarios:

Viviana F. dijo...

¡Qué terrible! Espero que sea solo un relato.
Un beso,
Vivi

OSKAR LEHZI dijo...

Vera, me impresiona este relato. Lei también todas las "frases sangrantes para cada día". Veo que es un género que dominas. Yo cada tanto me animo a escribirle a la muerte o los misterios de la vida, pero no tan seguido.
Cada frase parece el comienzo de una novela.
Te felicito.

Plumas dijo...

jaajajaja la loca es daniela que se preocupa.
Hace cuanto anos que te conoce? y no es tan terrible para asustarse.