Sólo nada el nadador, porque nunca nada el suicida.
Sol o nada es su elección en el océano de seres.
O sea, no quiere ser ese que es.

domingo, 14 de junio de 2009

Dentro de la cáscara

Hoy estaba en la casa de mi mamá y me iba a cortar un pedazo de queso. Suelo cortarlo sobre un plato, pero no sé por qué me incliné y busqué la tabla de madera. Cuando la apoyé sobre la mesada, el sonido que hizo me recordó otros tiempos. De repente, recobré la presencia de mi papá en esa casa. Era el mismo sonido que escuchaba cuando se cortaba un pedazo de salame. Fue una imagen que había perdido hacía mucho tiempo (cuando yo vivía ahí). Entonces traté de buscar otras: el ruido de unas ojotas que se acercaban para despertarme; el olor del asado los domingos al mediodía, mientras le cebaba mate a mi tía que pasaba después de misa y a mi mamá que estaba haciendo las ensaladas, de tanto en tanto caminaba hasta el quincho para alcanzarle uno al asador; la tabla redonda con la cuchilla y la trincheta; las hamburguesas a la parrilla que hacía en el punto justo que me gustaba (casi cocida); los mazapanes que me traía siempre cuando volvía de sus viajes de trabajo, a pesar de que jamás me gustaron; los fiambres que traía para almorzar el sábado al mediodía; los viajes en el auto para llevarme al colegio; el gato arriba suyo, mientras estaba sentado en el sillón frente al televisor; las puteadas cuando se escuchaba que el gato se tiraba desde el techo de la casa al del auto y el ojotazo que volaba cuando abría la puerta y entraba; cuando salía a la calle en shorcito y ojotas en pleno invierno, la valija negra que usaba para el laburo, las campañas casi publicitarias que armaba cuando quería cambiar el auto...
Uh... lo máximo LAS FOTOS DE LAS MÁQUINAS DE LOS BARCOS. En mi infancia la mitad del álbum familiar se componía de esas imágenes y él te las mostraba con orgullo (claro, era el barco que acababa de hacer). Eran todas iguales y yo me aburría, porque ni siquiera era la proa o algo que pudieras identificar, eran máquinas con palancas negras y tableros con botones rojos y más tubos y válvulas y cosas por el estilo. De repente aparecía una persona de espaldas y era un acontecimiento. ¿Quién era? ¿Qué hacía? ¿Es un compañero? ¿Es el capitán? Pero después volvían otra vez las mismas máquinas, "ya las vimos", "no, éstas son de la sala de control".
Igual los barcos tienen algo especial para mí. Quizás porque mi papá construía la parte eléctrica, quizás también porque mi abuelo materno trabajaba en la sala de máquinas. No sé, hay una sensación que me hace sentir parte de un barco.
Esto es un pequeño homenaje, ya que se acerca el Día del Padre; en realidad, es un buen ejemplo de que uno se acuerda siempre de los padres. PA', gracias por estos pequeños recuerdos y por todo lo que me diste. Soy lo que soy por los cuidados, la educación, el cariño, los principios y el esfuerzo que me brindaron mis padres.
O sea, PA', no esperes regalo este fin de semana. jajajajaja

3 comentarios:

Plumas dijo...

jajajaajajajaaaaaaaaaaaaaaaaa
no sabes lo que me rei con la "chancleta" volando hacia el gato jajajaja habia olvidado eso jajajajajajajajajajaajajajajaja

Marta K. dijo...

V, què linda imàgen de tu viejo. Me emocionè, no pude evitar lloriquear un poco. Es que las imàgenes se parecen tanto a veces, en uno y en todos los padres, en "lo" masculino.
Me hizo acordar muchìsimo a Enrique, por razones obvias de raza, gustos, laburo, etc. y en algo, remoto, lejano, antiguo, a mi papà. Pero en realidad, me hizo resquebrajar un poco el alma eso de que por ahora no hay hijos o hijas que como vos, recuerden las manìas y las actitudes de èl, como vos rememoràs de tu viejo y yo del mìo, y eso duele, V....
Bueno, querìa decirte que està muy buena la remembranza que hiciste, yo que tengo una visiòn de tu viejo como un señor trajeado, buen mozo y ejecutivo, ahora me sentì espiando un poquito su mano para el asado y esa cosa que parece ser punto en comùn de todo señor germánico, el short y las ojotas en pleno invierno!!!!. Sos una escritora genial, como siempre. Feliz día a tu viejo y siempre siempre agradecè tenerlo!!!!!

Fernanda dijo...

que lindas palabras _Virna, yo perdi a mi papa hace dos meses y medio y no me acuerdo cuando fue la última vez que le dije que lo queria, supongo cuando fui chica (ya tengo 38).....
ojalá pudiera volver el tiempo atrás, para poder, como vos, poder decirle a mi papá, GRACIAS, por llevarme al cole, incluso en el secundario, por llevarme a tomar el colectivo cuando ya pasados mis veintipico...iba a trabajar...y perdón por darte la espalda tantas veces...ojalá escuche mis palabras.
el que tiene a su papa, que le diga cuanto lo quiere porque yo me quede con las ganas de decirselo...
te amo papa.